EL COLOSO DE NERÓN

28.08.2024

Después de la lección del otro día, hoy toca hablar del Coloso de Nerón, una de las estatuas más impresionantes que la Antigua Roma vio levantarse. ¡Vamos! 

El Coloso de Nerón fue una gigantesca estatua de bronce, de unos 30 metros de altura, que representaba al emperador Nerón en toda su gloria. Originalmente, fue erigida junto a la Domus Aurea, la lujosa residencia de Nerón, y fue diseñada por el arquitecto griego Zenodoro. 

La estatua mostraba a Nerón desnudo como Sol-Helios, el dios del sol. Pero, como suele pasar en la historia, nada es eterno. Tras la muerte de Nerón, el emperador Vespasiano decidió darle un nuevo look: le cambió la cabeza y le añadió una corona de rayos, convirtiéndolo en el Coloso Solis. 

Más tarde, Adriano lo trasladó varios metros con la ayuda de elefantes (¡sí, elefantes!) para dar espacio al Templo de Venus y Roma. Durante el reinado de Cómodo, la cabeza fue reemplazada una vez más, esta vez por una del propio emperador como Hércules, pero al final volvió a su forma anterior. 

Aunque no se sabe exactamente cuándo y cómo desapareció el Coloso, lo más probable es que cayera durante el saqueo de Roma en el 410 o debido a los terremotos del siglo V. El metal probablemente fue reutilizado, como era costumbre en esa época. 

Aún en la Alta Edad Media, se decía que el Coloso seguía en pie, y su nombre, junto con parte de su grandeza, pasó al anfiteatro cercano, el Anfiteatro Flavio, al que conocemos hoy como Coliseo.